Samurái Ronin

Como todo ilustrador o simple aficionado al dibujo sabe, siempre se termina sacando un hueco para darle al “pincel” —y cuando digo pincel me refiero a un pincel de verdad, no me seáis mal pensados— por puro placer. Y este dibujo es una clara muestra de ello, más aún si tenemos en cuenta que por la época en la que lo realicé el 90% de los contactos que tenía con lápiz y papel eran por mera afición o por descubrir de qué era capaz mezclando métodos tradicionales y las facilidades que nos brindaban según qué programas a la hora de tratar una ilustración.

Y así fue como nació este pequeño samurái. Siguiendo un proceso de bocetado con lápiz y papel, pasando por un entintado con pincel y tinta china hasta llegar al resultado final, donde me serví de programas de vectorizado y digitalización para conseguir el acabado que podéis observar en las imágenes.

· · ·