Openbank · PayKey

Como parte del grupo de Banco Santander, ISBAN vendría a ser una consultora interna encargada de ofrecer proyectos y soluciones de alto nivel para sus clientes tanto en territorio nacional como fuera de nuestras fronteras. En otras palabras: una plataforma abierta de servicios digitales con la función de llevar a cabo proyectos donde la innovación y la calidad fueran factores prioritarios. Como imaginaréis, esta es una de las razones principales por las que el volumen y variedad de tareas a abordar dieron pie a múltiples posibilidades y conceptualizaciones tanto a nivel creativo como funcional.

Paykey by Openbank fue uno de esos proyectos que, si bien no llegó a materializarse, en realidad cobró cierta forma a modo de prueba de concepto. Dicho proyecto se concibió como una solución a la hora de realizar intercambios económicos entre particulares de manera segura, buscando ofrecer tranquilidad y comodidad a sus usuarios a la hora de efectuarlos.

Desde hace ya un tiempo, muchos somos los poseedores de una tarjeta de crédito. Poseedores cuya cifra aumenta en la misma medida que la de quienes no tienen tan presente el dinero en efectivo. Sin embargo, determinados establecimientos estipulan un límite a la hora de aceptar pagos con las mismas, entorpeciendo así la división de la cuenta cuando le corresponde a varias personas y, como consecuencia, provocando que la factura recaiga exclusivamente en una de ellas. Gracias a esta aplicación, devolver al instante determinadas cantidades hubiera sido tan sencillo como llevar a cabo un par de gestos sobre la pantalla de nuestros teléfonos móviles. Y ese es tan sólo uno de los diferentes escenarios en los que la app nos habría servido de ayuda. De hecho, a día de hoy existen plataformas que ya lo hacen, con lo que este tipo de situaciones y cómo solventarlas está más que normalizado. Ahora bien, en aquella época no había tantas alternativas ni era un método tan extendido.

En lo que respecta a mi labor en sí, concernió exclusivamente al diseño visual. En un primer momento, y partiendo de los wireframes facilitados por la parte de experiencia de usuario, se aplicó la gama gráfica establecida por Openbank a cada una de las pantallas definidas y cuyo resultado final se encuentra en las dos últimas imágenes del carrusel superior. Posteriormente, y aunque la tarea se podría haber considerado finalizada, se optó por ir un paso más allá: aprovechando que el propio Banco Santander estaba en plena redefinición de su guía de estilos y llevando a cabo un lavado de cara en varios de sus productos, se aplicaron una serie de cambios sobre estas piezas para que se asemejaran al rumbo que estaban tomando el resto dentro del propio grupo, contando así con dos opciones bien diferenciadas entre sí, cumpliendo éstas con las pautas establecidas inicialmente.

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